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OBRA

Tragedia de amor (1939)

Campiña sonora (1948)

Tierra y cielo (1959)

Donde canta el tocoloro (1963)

Monografía : Leoncio Yanes (1974)

A la sombra de un ala (Premio “26 de Julio” 1974) (1975)

Canto del pueblo (1978)

No voy a cantar pesares (1981)

Con un cocuyo en la mano (1984)

«Un árbol por Leoncio Yanes», de Mariana Pérez

HOMENAJES

Leoncio Yanes Pérez (1908-1987)

Leoncio Yanes (izquierda) y Joaquín Díaz-Marrero Torres (poeta, Ranchuelo, 1903-1983). Foto: cortesía de Silvia Padrón Jomet.

"Algo que algún día tendremos que acabar por aceptar los que en estas regiones escribimos -entre otras cosas- décimas, es cuánto de ejemplo y poesía nos contagió Leoncio, cuánto sonido induplicable nos puso en los oídos para que acabáramos -como somos- en viciosos de la espinela. Leoncio nos decía sus décimas y nos dejaba protestar, rabiar con nuestras inmaduras discrepancias, y aún no sabemos cómo lograr esa seducción que hoy -tardíamente quizás- le atribuimos."

Tomado de: Riverón Rojas, Ricardo. "Leoncio Yanes a la sombra del recuerdo". Signos (Santa Clara) 41:70-76, jul-dic., 1995.

 

BÚSCAME EN EL MONTE (fragmentos)

A Samuel Feijóo, Poeta y escritor cubano

Búscame en el alto monte
de suave rumor sonoro,
donde canta el tocoloro;
donde remeda el sinsonte.
Búscame en el horizonte
claro, limpio y azulino;
búscame por el camino
que te lleva a la casita
encantadora y bonita
donde vive el campesino.

Tocororo, ave nacional cubana

Me encontrarás en el río,
en la palma, en el dagame;
donde más fuerte te llame
la dulce voz del bohío.
Donde corona el rocío
las flores de la pradera
y bajo de la palmera
me verás cantar temprano
con un sombrero de guano,
vestido de guayabera.

LEONCIO YANES: VERSO INOCENTE, LIMPIO*

Por: Mariana Pérez Pérez

Leoncio Yanes Pérez dejó, en quienes lo conocimos, un recuerdo preferencial. Modelo de cubanía, con su “verso inocente, limpio, repetido a veces, como la melodía del sinsonte” 1 –tal dijera de él su editor Samuel Feijóo en 1963– era alguien que mantenía como virtud la humildad y la sencillez, sin tener a menos relacionarse con los escritores noveles. Nos ofrecía su experiencia y conocimiento acerca de una poética elaborada a través de muchos años de enfrentamiento con los recursos expresivos, la cual sabía sintetizar mediante la décima espinela que, dentro de su obra, siempre predominó sobre el versolibrismo, tan en boga durante aquel período de la literatura cubana. Porque no puede reseñarse aquí toda la poesía de este creador, presentamos un breve boceto con motivo de su centenario.

Este campesino, nacido en la finca “El Mamey”, barrio de Sabana, en Camajuaní el 12 de septiembre –inscripto el 15– en 1908, falleció en Santa Clara el 7 de abril de 1987. Fue autodidacta. Aficionado a la décima desde temprana edad, cantaba en controversias o con tema libre. Aunque trabajaba como obrero del tabaco, sus décimas eran publicadas por periódicos de Cabaiguán –donde residía desde los doce años– y de Guayos 2. Desde 1936 fue Organizador de Asociaciones Campesinas de cosecheros de Tabaco y realizó otras actividades similares hasta 1959. Antes de ese año editaron sus colaboraciones La Política Cómica , Zig–Zag , Diario Pueblo y otras publicaciones. A su muerte, presidía el taller de decimistas de Santa Clara y la sección de Literatura en la Filial de la UNEAC.

En su bibliografía activa figuran: Tragedia de amor (1939) y Campiña sonora (1948), novelas en décimas. Es difícil valorar dichas novelas, si no se hace tomando en cuenta la época en que fueron escritas; debe considerarse que obedecen a los tiempos de los melodramas cinematográficos, la novela rosa y la crónica roja en la prensa, por lo que ambas fueron escritas a partir de ese lenguaje y de los conceptos morales que regían entonces. Posteriormente aparecerían: Tierra y cielo (1959), que incluía décimas y composiciones de arte mayor; Donde canta el tocoloro (1963); A la sombra de un ala , Premio “26 de Julio” en 1974 (1975); No voy a cantar pesares (1981) y Con un cocuyo en la mano (1984). También en el tomo I de Los trovadores del pueblo aparece una selección de sus décimas y en La décima popular 3, compilada por Feijóo, que recogen 9. Además se encuentra en la antología 25 años de humor en Palante 4.

En 1959, además de publicar Tierra y cielo 5, colabora con la revista Décimas Guajiras, que le publica "Descubrimiento de Cuba" y "Homenaje a Martí" 6, mientras que en la sección "Buzón" de esa propia revista dice: "Leoncio Pérez Yanes [sic.], poeta A-1 no puede olvidarse tampoco de estas Décimas Guajiras ".

Sin lugar a dudas, un acontecimiento importante fue la aparición, en 1963, de su libro Donde canta el tocoloro . Por esos años, su nombre tuvo una notable frecuencia de aparición en la revista Décimas Cubanas. En septiembre de 1965 la misma le publica "Rumores del Capiro: a mi guajira" y en el propio mes, pero en 1966, el poeta Secundino G. Morera le dedica una "Postalita" titulada "Mi Cuba" 7. En 1967 se encuentran otras dos colaboraciones 8, "Mi canto: a Enrique Agras Domínguez" y "A Galo Morera: comentando su visita"; en ambos casos agrega el sobrenombre de "El Cantor del Capiro". La otra revista que lo acoge durante los años 60 es Décimas guajiras 9, en la que se publicaron los títulos: "La décima guajira", "En el campo: al Guajiro del Güinar" y "Al Sinsonte de la Sierra", a la vez que otros poetas le rinden homenaje, como es el caso del matancero Humberto S. Cabrera (El Bardo Sentimental) con sus "Décimas a Leoncio Yanes", lo cual es una prueba de cuánto era conocido y respetado este poeta entre sus colegas de todo el país. Las espinelas que se encuentran en dichas revistas, por lo general, son elogios o comunicación de ideas entre los repentistas, algunas tienen carácter incidental y responden a la línea popular de ambas publicaciones.

Su libro Donde canta el tocoloro reúne 122 poemas, la mayoría de ellos con varias décimas, de manera que todas las inquietudes importantes de nuestro acervo poético popular pueden ser encontradas en él, así apuntamos los temas: el poeta guajiro (primero que encontramos); la Patria; el verso cubano; la madre; la Historia de Cuba –en una larga secuencia de 23 décimas–; el paisaje campestre; las frutas de Cuba; el homenaje a Martí –que años después se consolidaría en su libro A la sombra de un ala (1975)–; la industria tabacalera; toda la geografía cubana, con sus pueblos, barrios, topónimos, ríos y provincias; la Naturaleza; los símbolos patrios, con la flor nacional y el “tocoloro” [i.e. tocororo] que, además, aparece en el título del libro, así como en otras obras suyas; el amor del guajiro; atuendos del vestir cubano, como la guayabera y el sombrero de guano; los aperos de labranza; la crítica a poetas ilustrados y poblanos que niegan la vida del campesino y su cultura; la santaclareña loma del Capiro, a la que dedica un poema pero que aparece referido en muchos más, tales constituyen el fundamento de este decimario, donde se advierten los rasgos propios de la oralidad. Tómese como solo ejemplo esta décima, que le da título al libro, del poema “Búscame en el monte”, dedicado su amigo a Samuel Feijóo:

Búscame en el alto monte
de suave rumor sonoro,
donde canta el tocoloro;
donde remeda el sinsonte.
Búscame en el horizonte
claro, limpio y azulino;
búscame por el camino
que te lleva a la casita
encantadora y bonita
donde vive el campesino.

Leoncio Yanes fue un poeta inscrito en los aires del siglo XIX, principalmente en la línea de El Cucalambé –a quien rinde culto en muchos versos– aunque, como él mismo dijera a Feijóo, no lo imitaba porque “El Cucalambé es inimitable” 10, así como en las líneas de Pobeda y Fornaris; y, del siglo XX, en la de Naborí, y de Chanito Isidrón (novelas y humorismo), sus contemporáneos, por sólo citar figuras cumbres de la décima –escrita y oral– cubana.

Otra faceta de la décima compuesta por este autor fue la humorística; como ya se ha dicho, él, junto a Chanito Isidrón, figura en la antología 25 años de humor en Palante 11, donde se destaca que sus décimas humorísticas están cuidadosamente concebidas, al tiempo que presenta las propias palabras del autor acerca de que el humorismo debe ser “fino, sano, refrescante y sobre todo limpio de chabacanas groserías" 12.

En el período 1971-79 lo encontraremos con su obra más importante, A la sombra de un ala , y en 1980-1987 con sus dos últimos libros publicados .

En la década del 70, este poeta obtuvo diversos premios y participó en eventos relacionados con la décima. Entre los más relevantes se encuentra el 2º Premio obtenido en el concurso “Cucalambé”. En 1973 le fue concedido en Santa Clara un diploma como reconocimiento a la labor realizada durante más de 50 años en la décima campesina. 1974 le depararía una Mención en el concurso de décimas "15 años de la Reforma Agraria", en la Jornada Cucalambeana, y el Premio en el Concurso “26 de Julio” por su libro A la sombra de un ala 13, que constituye el primer decimario importante del período 1971-79 en la provincia.

También en 1974, se publica por el Sectorial de Cultura en Santa Clara el cuaderno Monografía Leoncio Yanes 14, que además de datos biográficos incluye fragmentos tomados de sus libros Tierra y cielo (1959), Tragedia de amor (1939), Donde canta el tocoloro (1963), Campiña sonora (1948) y A la sombra de un ala (1975). El fragmento “El sembrador de flores”, de Tierra y cielo, fue publicado aquí –por error de imprenta– con forma externa de prosa, sin embargo, al consultar el cuaderno original se comprueba que es un poema de arte mayor, compuesto por cinco serventesios hexadecasílabos. Por su tema y estilo el poema tiene puntos de contactos con la cancionística tradicional cubana, además de constituir una alegoría que encierra valores humanos inherentes a la propia personalidad de Leoncio Yanes. Véase como ejemplo la primera estrofa:

Siembra rosas y no temas, que los fieros aquilones,
las destrocen o las maten con su raudo vendaval
y no llores, si en la noche, los intrusos o ladrones,
despreciando tus derechos, te las llevan del rosal.

Finalmente, resulta justo indicar que Leoncio Yanes no tenía pretensiones culteranistas ni aspiraba a remontar las alturas con su poesía, lo sabemos bien quienes le conocimos de cerca; él ambicionaba cantar escondido en el monte, como su amado “tocoloro”, esa ave endémica cubana instituida como símbolo patrio porque nadie puede atrapar su perfecta libertad. He ahí la orgullosa cubanía de ese guajiro Leoncio, maestro de todos cuantos aspiramos a seguir la tradición de crear en octosílabos.

Referencias

*Una versión resumida del presente trabajo fue publicada por el boletín cultural Guamo (Santa Clara) Año 2, Nº 20, octubre 2008. Pp. 18-21.

1 Feijóo, Samuel. “Prólogo”. – p. 9–12. – En : Yanes, Leoncio. Donde canta el tocoloro . – La Habana : Universidad Central de Las Villas : Investigaciones Folklóricas, 1963.

2 Ibid.

3 Feijóo, Samuel, comp . “Leoncio Yanes Pérez”. – p. 168-179. – En su: La décima popular . – La Habana : Bibliotecas del Capitolio Nacional : Imprenta Nacional de cuba, 1961.

425 años de humor en Palante . – La Habana : Ed. Abril, 1986.

5 Yanes, Leoncio. Tierra y cielo . Santa Clara : Imprenta La Nueva, 1959.

6 Yanes, Leoncio. “Descubrimiento de Cuba”. “Homenaje a Martí”. Décimas Guajiras (La Habana) 1:9, 26, octubre 1959.

7 Morera, Secundino G. "Mi Cuba". Décimas Cubanas (La Habana) 7 (26) septiembre, 1966.

8 Yanes, Leoncio. "Mi canto : a Enrique Agras Domínguez". "A Galo Morera : comentando su visita". Décimas Cubanas (La Habana) 8(27):23, 30, febrero 1967.

9 En el ejemplar consultado no aparce la fecha ni el número.

10 Feijóo, Samuel. “ Prólogo”. – Op. Cit.

1125 años de humor en Palante . – La Habana : Ed. Abril, 1986.

12 Un concepto similar acerca del humor se encuentra en Chanito Isidrón.

13 Yanes, Leoncio. A la sombra de un ala . – La Habana : Arte y Literatura, 1975.

14Monografía Leoncio Yanes . – Santa Clara, 1974. – [7] p.

tocororo . ( Voz onomat. , del canto de este pájaro). m. Ave trepadora, de unos dos decímetros de longitud, de plumaje blando, sedoso y con reflejos metálicos, azul en la cabeza, verde en el dorso, ceniciento en el pecho, negro con manchas blancas en las alas, bronceado en la cola y rojo en el vientre. Vive solitario en los bosques de la isla de Cuba, se caza fácilmente y su carne es comestible. (Diccionario de la RAE).

©2008 Mariana Pérez y Museo de Artes Decorativas. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Contactos Museo: Tel. (53) (42) 20 5368