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A Ricardo Riverón Rojas, el más bromista (aunque asume su obra muy en serio) de todos los escritores de esta provincia, que se enorgullece de presidir el Club del Poste (cultivadores de la décima humorística), no se le podía presentar protocolarmente, era necesario atender a esa faceta suya. Por eso, con toda la seriedad y el respeto del mundo, el 18 de julio del 2008, la tertulia tuvo un comienzo diferente:

En la tertulia

PRESENTACIÓN DEL POETA

Por: Mariana Pérez Pérez

Hoy les quiero presentar
a un poeta zulueteño,
quien descubrió de pequeño
el Oficio de cantar.
Nadie lo podrá cambiar,
y aunque Dulce era la luz
como un venado
en sus
libros, La luna –por él–
tiene escrito en un cartel:
“Éste es más diablo que cruz”.

Canta a sus padres, razona,
siempre recuerda al batey
de "Carmita", como un rey,
y a La próxima persona
que se encuentre de esa zona
le hablará de sus deudores:
Carlos Enrique, las flores
de Amanda, Pablo Javier,
y cuántos colman el ser
donde planta sus amores.

Es un poeta azaroso
medio naïf, vanguardista,
nostálgico y humorista,
y, como amigo, un destrozo.
Se merece el calabozo,
la horca con cinta de tul,
un potaje de gandul...
y por todo lo que inventa
va a llegar a los sesenta
Azarosamente azul.

Tímidamente, un cuaderno
cierto día le mostré
y ahora yo les juro que
fuera mejor el averno.
Más helado que el invierno,
me dijo: –“Ni con estrellas
vas a hacer estrofas bellas
porque no eres decimista”.
Y se fue por la autopista
Pasando sobre mis huellas.

¿Comprenden cuán insensible
es el poeta que digo?
¿Será que tiene mi ombligo
Memoria de lo posible?
Pero a veces, lo inasible
oculta vidas curiosas;
sin mostrar que son hermosas,
presentan la faz del cardo.
Así disfraza Ricardo
a Lo común de las cosas.

Bajo una luz que no existe
Riverón lleva en el ceño
Otra galaxia, otro sueño,
porque lo humano le asiste.
Él es hombre que resiste
los avatares. Yo estoy
admirada, y ahora voy
a citarlo, no sin prisa,
porque en versos él desliza
a los Días como hoy.

Es hora, en esta Tertulia
y en esta bibliografía,
de cerrar con alegría
para no sentir abulia.
Cuando visitaba El Zulia
sufrió en el brazo la pena.
Con aceite de ballena
un brujo creó su invento:
y la cura fue El ungüento
que nombran de Magdalena.

 

"Y DULCE ERA LA LUZ... PARA RICARDO : aproximación a cuatro décimarios de Ricardo Riverón Rojas", por Mariana Pérez Pérez [Ver página 2]

INVITADOS (9)

RICARDO RIVERÓN ROJAS

Ricardo Riverón Rojas conduciendo su proyecto El salón de los versos, UNEAC (2007-2008). A su lado Mariana Pérez Pérez como poeta invitada.

FICHA CURRICULAR

Ricardo Riverón Rojas. (Zulueta, Villa Clara, 1949). Poeta, cronista, crítico y editor. Premio en Décima “26 de Julio” por Y dulce era la luz como un venado en 1986, Mención “26 de Julio” por el decimario La próxima persona en 1993 y Mención en el concurso “Cucalambé” 2003 con el libro Diverso y uno , cuyo título actual es Bajo una luz que no existe. Ostenta otros premios, no solo de décima sino también de verso libre. Obtuvo además el Premio UNEAC de Testimonio "Pablo de la Torriente Brau" 2001 por su libro Pasando sobre mis huellas, y en el año 2007 su libro El ungüento de la Magdalena (humor en la medicina popular cubana) fue acreedor del Premio Memoria que concede el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Infinidad de trabajos suyos han aparecido en publicaciones periódicas planas y digitales de Cuba y otros países. Ha liderado la vertiente más culta de la decimística villaclareña, desde la década del 70 hasta la fecha. Fundó en 1990 la Editorial Capiro, de la que fuera director hasta 2004, al igual que la Casa “Onelio Jorge Cardoso” para la Atención al Escritor –fundada en 1996– del Centro Provincial del Libro y la Literaturade Villa Clara, así como importantes publicaciones culturales de la provincia, entre ellas la revista Signos que dirige desde 1996.

HIJO

Carlos Enrique

Ven al tiempo con el brío
de recordar tu futuro,
crece y combate, seguro
de ser cauce, fuerza, río.
Oye la voz del rocío
(tu propia voz) tan palpable,
tan de flor inmarchitable
como aroma de café
que llega el viento, no sé
de qué bosque indescifrable.

De: Y dulce era la luz como un venado. Pp. 23.

YO NO ME RÍO DE LA MUERTE

I
Hay noches en que la muerte
desorienta, mas no todas
usa pañuelo –sus modas
se dictan desde lo inerte.
Abre sus labios –con fuerte
bermellón– . Me grita injusto.
Me dice que no le gusto
y agradezco su peinado.
La muerte es un viento ahogado.
La muerte es un viejo susto.

De: Y dulce era la luz como un venado. Pp.85

LA BARCA

Tan leve es la distancia que separa
a la razón, de estar equivocados,
que al marcharme no sé si mis costados
se quedan donde estás. Qué luna rara
bate el bauprés, se lava con tu cara
mientras hundo mi remo en lo vivido.
Niña o mujer, para olvidarte pido
recuperar --para perder-- mi fe,
pues nadie sufre sin saber por qué
dicen que la distancia es el olvido.

De: Azarosamente azul. Pp. 65.

En Venezuela

©2008 Mariana Pérez y Museo de Artes Decorativas. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Contactos Museo: Tel. (53) (42) 20 5368

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