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Leonardo Albeo Valdés Ferrer: El Camino de la vida
(mínimas acotaciones)

Por: Mariana Enriqueta Pérez Pérez

No siempre resulta posible percibir en breve tiempo la evolución de un poeta. Yo he tenido esa oportunidad. Una tarde —creo que fue en 2008—, durante la Feria Internacional del Libro en Santa Clara, me encontraba leyendo poesía frente al Parque Vidal. Como había pocas personas, no me resultaron inadvertidos aquellos dos hombres que escuchaban atentamente mi lectura. Al finalizar, se acercaron a conversar conmigo. Uno de ellos era Leonardo Albeo Valdés Ferrer. A partir de aquella ocasión, entró a formar parte de la tertulia, a la cual asiste cuando sus obligaciones laborales lo permiten, y entrega  colaboraciones para el Catálogo rimado.
Como dije antes, he percibido el tránsito del poeta Valdés Ferrer, desde una décima escrita con los códigos de la oralidad, hacia la búsqueda de una estrofa ya cercana a la, erróneamente llamada, «décima culta» —¿cuál de las dos modalidades refleja más la cultura cubana?
Su cuaderno El camino de la vida obtuvo en 2013 el premio «Proyecto El Guardabosque», al mejor texto de tema ecológico, en el XIII Concurso Nacional Ala Décima. Creo que se trata de un reconocimiento muy justo: su autor ha sabido mostrar, dentro de la  trabajosa hechura de la décima, a un mundo que se desmorona y necesita ser salvaguardado antes de que se pierda el planeta Tierra.  
Hay en El camino de la vida una entrada a lo profundo mediante la glosa —en modo alguno tradicional— con octosílabos extraídos de un poemario en verso libre; ello significa la búsqueda consciente, un acto verdaderamente poético. Valdés Ferrer toma la materia  —los versos del poeta chileno Reynaldo Lacámara— para moldearla a partir de sus propias vivencias y necesidades creadoras. El resultado es un cuaderno fresco, alejado de otros textos acerca de ese tema. Por ejemplo, cuando expresa: las corrientes se durmieron / en las sábanas de lodo / por la conducta, el mal modo, / de miradas que cayeron, toma prestado el verso de Lacámara y pinta una imagen, muy personal, sin necesidad de recurrir a ideas trilladas, de cómo van perdiéndose los recursos hídricos. Una variante de este motivo aparece en «Desde el vacío», quizás expresado en forma más directa, solo que aquí rompe la gráfica de la estrofa y emplea la del párrafo, siempre sin apartarse de la medida ni de la rima.
Por lo breve de estos apuntes, ya se impone hablar de la búsqueda formal. El cuaderno actualiza la estructura espineliana, sin renunciar a ella completamente, algo que en lo personal me complace. Así, con un cambio de fórmula (aabbccdeed) en «Tesoro» —por cierto, la misma no aparece entre las fórmulas pre-espinelianas estudiadas por López Lemus—1  logra un efecto diferente. También utiliza el acróstico, estrofa que estuvo de moda en la Edad Media y el Siglo de Oro, muy poco empleada actualmente, y la adapta a los requerimientos de la décima.  Otras veces repite versos del poeta glosado para alcanzar mayor intensidad. Por último, acude a un recurso de la denominada poesía visual, dejando caer las letras de «Naturaleza», como cristal rumbo al suelo. ¿Qué otro llamado de alerta a la conciencia de la humanidad podría hacer un poeta?

Santa Clara, 1º de febrero de 2013

REFERENCIA

1 López Lemus, Virgilio: «Esquema general de la décima, siglos XV-XVI », pp. [47-50], en La décima renacentista y barroca, Editorial Pablo de La Torriente, 2002, La Habana.

DÉCIMAS

Aclaración del autor: Todos los versos en negrita y cursiva pertenecen al poeta chileno Reynaldo Lacámara, de su antología personal en versos libres Travesías. De forma exacta fueron seleccionados los segmentos (versos octosílabos) de los versos libres del citado autor.  Además rompió [en parte] la estructura espineliana.

SIN AGUA Y AIRE EN SU ENTORNO

 A la sombra de las luces  
desde el cielo hasta la mina
el viento se contamina
con el hollín que produces.
A la sombra de las luces
bajo la materia dura
deambula el aire, se apura
para no morir ahogado
ni convivir sepultado
bajo la materia dura.

Contra un dique de materias
inservibles choca el agua
queriendo apagar la fragua
que incinera sus arterias.
Contra un dique de materias,
de miradas que cayeron,
las corrientes se durmieron
en las sábanas de lodo
por la conducta, el mal modo,
de miradas que cayeron.

Un salto que precipite
al azul unido al verde
y con el blanco concuerde
para que el rojo palpite.
Un salto que precipite
los veneros hasta el trigo;
que evite ser un mendigo
sin agua y aire en su entorno
y que no ardan en el horno
los veneros hasta el trigo.

TESORO

La esperanza, la pasión
era encontrarse un doblón
de oro, no una semilla,
pero como es grande y brilla,
—cual tesoro que ha encontrado—
no la sembró, la ha guardado;
la encarceló en su joyera
que no es Los Andes, ni Alaska
¡Libertad para que nazca
la semilla prisionera!

VERDE POR NEGRO?

Cuando el fuego se propaga,
¡qué tristeza, qué dolor!,
lo verde cambia el color
por negro ante quien lo apaga.
Aquel no tuvo el valor,
—con sus llamas— ¡qué cobarde!
Ante el agua, ya no arde
con el tizón en los ojos.
Ni árboles ni matojos…
van a recibir la tarde.

EL CAMINO DE LA VIDA

 Merodeó sobre las cunas
una cigüeña novicia
que portaba la noticia
de más soles, menos lunas.
Pero sobre las tribunas
se escucha la voz y el trino
que señala hacia el camino
de la vida  —donde empieza— :
la madre N A T U R A L E Z A.
¡Escuchemos al destino!

POR EL MUNDO, POR LA VIDA

El párpado es una herida
con lágrimas de rencor
para el que no siente amor
por el mundo, por la vida.
El párpado es una herida
por donde los sueños gimen,
pero sangra por el crimen
—del saqueo y de la guerra—
que hace llorar a la tierra
por donde los sueños gimen.

Es una pequeña boca
quien cuidar la vida clama,
voz que sofoca la llama
que el siniestro le provoca.
Es una pequeña boca
la defensa del insecto.
Dice el mensaje directo
para el bienestar fecundo;
es la defensa del mundo,
la defensa del insecto

Párpado a telón abierto,
la obra es cuidar la vida;
que por causa de una herida
no muera como un desierto.
Párpado a telón abierto
a escenario cotidiano,
actuar y poner la mano
sobre lo que el mal encierra,
hay que proteger la tierra
a escenario cotidiano.

 

INVITADOS (38)
LEONARDO ALBEO VALDÉS FERRER

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Leonardo en casa de la autora (2013)

FICHA CURRICULAR

Leonardo Albeo Valdés Ferrer, El Santo, municipio de Encrucijada, 7 de enero de 1966. Profesor, investigador, narrador y poeta. Lic. en Ciencias Penales (1992). Lic. en Derecho (1997) y Master en Psicopedagogía (2007), por la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas. También ha cursado estudios de teoría musical, solfeo y organología.
Integrante de la tertulia «La décima es un árbol». Forma parte del elenco de poetas en el programa «El guateque de Ernestina», como poeta-declamador; asimismo, ha participado en los programas «Soy guajiro», «Ecos del campo», «La Isla de la Música», «La Loma del Tamarindo» y «Sonidos de la Campiña», todos en la emisora radial CMHW de Villa Clara. Ha obtenido, entre otros, los siguientes Reconocimientos literarios: Concurso «José Delarra» (2do Premio en Décima, 2004 y Mención en 2008). Concurso «Juan Ruperto Delgado Limendoux» (1er Premio en Décima Escrita, 2007; 2do Premio en Décima escrita y Mención en Décima oral, 2011). Concurso Nacional de Poesía «Luisa Pérez de Zambrana» (Mención, 2009). Concurso de Creación Literaria «6 de Junio» (3er Lugar en Décima, 2010). Concurso La Décima, auspiciado por el Instituto Nacional de la Música, la Emisora Radio Taíno y el Comité Organizador de la Feria Cubadisco 2010 (dos terceros premios). Primer Premio del Catálogo rimado 2011-2012 en el V Aniversario de la tertulia «La décima es un árbol». Premio «Proyecto El Guardabosque», al mejor texto de tema ecológico, en el XIII Concurso Nacional Ala Décima. Además ha obtenido reconocimientos como declamador en festivales de aficionados.

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« El camino que tengo que escoger es el de la vida. La poesía me ayudó a llenarme de vida»

DESDE EL VACÍO
Percibo desde el vacío cómo el agua se oscurece, se amarga. Desaparece de su arteria que es el río.
¿Y los árboles? ¡Qué hastío! No juegan con la cascada, ni bailan con su tonada.
¿Y la cascada?
No sé —me dijo un árbol—,
se fue el sonido hasta la nada.
NATURALEZA
No merece haber nacido
Aquel que deja excremento
Tendido en el pavimento
U otros que te han ofendido.
Rompieron con tanto ruido
A tus tonos soberanos.
Lastiman seres humanos
El recuento de la historia,
Zigzag de la trayectoria
Alrededor de tus manos.
COMO CRISTAL RUMBO AL SUELO
Sufre el velo de chaúl,
se le agranda el hoyuelillo.
Al verde  —junto al azul—
lo quema el rayo amarillo.
El hombre no cuida el velo
—lo hiere con su cuchillo—
y cuando se rompa el cielo,
le caerá en la cabeza
e irá la  N
               A
                 T
                   U
                     R
                       A
                          L
                            E
                              Z
                                A
como cristal rumbo al suelo.
©2008 Mariana Pérez y Museo de Artes Decorativas. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Contactos Museo: Tel. (53) (42) 20 5368 Anterior ...... Siguiente