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UNA ABUELA CON VIOLÍN, PIANO E INTERROGANTES

Por: Mariana Enriqueta Pérez Pérez

Su primer libro, Décimas en D Mayor para violín y piano (Editorial Capiro, Santa Clara, 2002), se presenta como una suite donde se mezclan los sonidos musicales con la duda existencial, con las preguntas que se hace la autora –en la voz del sujeto lírico– acerca del destino, de los anhelos, la virtud, el optimismo... y un sinnúmero de preocupaciones, que pueden ser las propias o las de cualquier persona del planeta Tierra. Sin embargo, hay una duda muy personal cuando en la 3ª. décima de «Preludio y fuga» dice:

¿Cuánto costará la obra
inconclusa de un poeta?
¿Qué resume la paleta
del pintor, dónde está el piano,
el violín, el genio enano,
la nota final, la meta?

Con éste, su primer libro, Caridad González Sánchez (conocida como «La Abuela») se propuso encontrar esa meta, para no dejar su obra inconclusa, en tiempos en que el ser humano tiene ante sí el planteamiento de tantos dilemas y vive con la certeza –como lo afirma esta poetisa– de que somos basura nuclear / desperdicios absolutos / armadores disolutos / con un piano sobre el mar. Sin embargo, ella no se deja vencer por dicha convicción y logra conjurarla mediante la música, lenguaje universal que puede desvanecer a la «tristeza», a «la soledad» y al «sufrimiento», entre otros males, porque Caridad escucha el sonido de un violín y se despierta «golosa de su magia».

La autora de este decimario, donde predomina la indagación en el ser, escribe desde la madurez y, como mujer madura, se enfrenta a la poesía mediante una búsqueda impaciente de verdades que pueden despejar incógnitas compartidas por todos sus coetáneos, como, por ejemplo, cuando versifica: ¿Quiénes somos al tocar / violines en el ocaso?, para tres versos después afirmar: En el violín se ha emboscado / la plenitud que lo imanta, con lo cual ha despejado una de las incógnitas, porque esa plenitud que imanta al violín se transfiere a «nosotros» los que tocamos violines en el ocaso. Luego irá develando otras verdades: El sonido es embeleso / entre el amor y la vida; El sonido es un retablo / de imágenes... ; El sonido es un imán / atrapado en mi cintura. Ello ocurrirá en todo el libro, que cuenta en su estructura –ya dijimos que de suite– con los poemas: «Preludio y fuga», «Sinfonía inconclusa», «Arpegios», «Adagios para cuerdas», «Preludios» (numerados del 1 al 6), «Nocturnos», «Fantasía sinfónica», «El Mar (Tres bocetos sinfónicos de Debussy)», «Intermezzo», «Interludio lírico» y concluye con «Appasionata»; en total, 57 décimas dentro de 17 poemas. En general, es en los Preludios, con la brevedad de una sola décima, donde la autora logra mayor perfección y limpieza del lenguaje poético, así como una superior afinidad sonora entre las palabras que conforman el verso y la imagen, a la vez que se aprecia el empleo acertado de la intertextualidad, si bien en otras composiciones aparecen versos –o conjuntos de ellos– donde se aprecia similar factura y riqueza metafórica.
Esta poetisa ha logrado insertarse, desde el taller literario, en el grupo de los poetas «publicados» y continúa por la vía de la superación, con la ganancia de premios en diversos certámenes decimísticos. Resulta, pues, un tanto excepcional que, a pesar de encontrarse Caridad González Sánchez entre las «mayores», muestre atrevimiento y contemporaneidad en sus presupuestos composicionales desde su primer libro, hecho que ya sugería la evolución alcanzada en los años posteriores a su publicación.

Nota: Fragmento de la investigación «La décima es un árbol: el movimiento ascendente de la décima escrita en Villa Clara a partir de 1959», empleado en la tertulia del 21 de septiembre del 2007.

La tertulia de enero de 2010 tuvo nuevamente como poeta invitada a Caridad González, ocasión en que leyó textos de su decimario Adagio para cuerdas que en ese mismo año recibiera Mención en el Premio Iberoamericano de la Décima «Cucalambé». Para la ocasión, e inspirada en ese libro, escribí las décimas «Sonatina para violín (con mujer e interrogantes)». Y con motivo de esa Mención, también estuvo como invitada —junto a Edelmis Anoceto, que obtuvo el Tercer Premio en igual concurso— en la celebración del III Aniversario de la tertulia (septiembre).

Ahora en 2011 «La décima es un árbol» ofrece la primicia de Pequeño viaje de un día, el nuevo decimario de «La Abuela», del cual presentamos una selección de textos.

[Ver página 2]

INVITADOS (1)
CARIDAD GONZÁLEZ SÁNCHEZ
(LA ABUELA)

Lectura en un concierto del grupo Ars Longa (Uneac, 2 de junio de 2010). Foto: Eridanio Sacramento

FICHA CURRICULAR

Caridad González Sánchez (Santa Clara, 1945). Poetisa y narradora. Miembro de la Uneac. Técnico medio en Bibliotecología. Tiene publicados los libros: Décimas en D Mayor para violín y piano (Editorial Capiro, 2002), Donde crujen los vientos (Editorial Capiro, 2005), Postales desde Egipto, narrativa para niños, Premio Literario Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2007 (Editorial Capiro, 2008) y Pequeño viaje de un día (Editorial Capiro, 2011). Ha obtenido premios y menciones en diversos concursos nacionales, entre ellos: Premio Ciudad del Che, Ala Décima, Premio de la Ciudad de Nueva Gerona (2009), Premio Poesía de Amor Varadero 2010; en el 2003 alcanzó el Segundo Lugar en el premio nacional de glosas «Alrededor del Punto» y, en 2010, Mención en el Premio Iberoamericano de la Décima «Cucalambé», ambos convocados por la Casa Iberoamericana de la Décima, en Las Tunas. Su obra se encuentra compilada en antologías nacionales e internacionales como: Rapsodia para el Che (Editorial Capiro, 2007), Esta cárcel de aire puro: Panorama de la décima cubana en el siglo XX; I parte (La Habana, Casa Editora Abril, 2010); Navegas Isla de oro: panorama de la décima cubana para niños (La Habana, Editorial Gente Nueva, 2009); Noche cálida en Santa Clara (Santa Clara, Editorial Capiro, 2010); Faz de tierra conocida: Antología de la poesía villaclareña (La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2010); Vestida de mar y otros cantos de sirena (Ediciones Unión, 2010).

PRELUDIO Nº 4

La noche en su duermevela
no quiere ver el sosiego
de las riadas y el trasiego
de los barcos ¿Quién los vela?
¿Quién por capricho desvela
la tempestad, luego yace
bajo las sombras y nace
tembloroso en la laguna?
¿Quién cruza el Claro de luna,
lo penetra y lo deshace?

PRELUDIO Nº 6

Todo el que calla avisora
de su viento lo remoto.
Aguas serviles que agoto
sin descubrir. Se rumora
que el ánade rememora
del bosque un ojo malsano.
¿Qué tan cerca se oye el piano?
¿Qué Nocturno desconsuelo?
Hay emboscado un anhelo
que llega tarde a mi mano.

©2008 Mariana Pérez y Museo de Artes Decorativas. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Contactos Museo: Tel. (53) (42) 20 5368

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