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Catálogo rimado
Año 6 - Nº 67, 15 de marzo de 2013

DÉCIMA IMPROVISADA
JOSÉ MANUEL SILVERIO LEÓN
La luz se filtra a través
de hilos largos, transparentes,
y hay tintineos frecuentes
que el viento apura. Tal vez
el techo sirva al revés
una mesa, sin trabajo
para el comensal que trajo
apetitos interiores;
sin platos ni tenedores,
espaguetis boca abajo.
DÉCIMA ESCRITA
RAYOS DE LUZ CAYENDO
(OVILLEJO) *
Por: Leonardo A. Valdés Ferrer
Semejan tubos de ensayos
los rayos.
Salta el brillo como cruz
.......................... ........de luz.
El sonido se está viendo,
......................................cayendo.
Desde el techo va meciendo
su ego —como una lira—
y ve todo el que la mira
los rayos de luz cayendo.
* El ovillejo es una estrofa de diez versos que no se clasifica como décima, pero aquí se incluye por su relación con el tema y por su calidad.
ESA LÁMPARA
Por: Eloísa Font Ortega

Una araña transparente
luce su limpio cristal,
translúcido manantial
de lagrimar reluciente.
Como prenda diligente
da su luz para el entorno.
Desde su pulcro contorno
de estalactitas brillantes
que fulguran cual diamantes,
es más que un preciado adorno.

En el techo hay una araña,
colores opalescentes
muestran sus hialinos dientes.
Pero ¡sin temor!... no daña;
remeda lluvia y no baña.
Es una obra de arte
de belleza en toda parte
y despierta admiración.
No es fácil su adquisición.
¿Comprarla?... ¡Punto y aparte!

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NI DE ESPAGUETIS UN PLATO.

Ni fideos para sopa.
Ni los flecos en mi ropa.
Ni vibración de silbato.
Ni ronroneo de gato.
Ni filo de una guadaña.
Ni son trocitos de caña.
Ni, porque cuelgan, doseles.
Ni en el viento cascabeles...
¡Solo el llanto de una araña!
Mariana Enriqueta Pérez Pérez

CUENTOS DE LA MADRUGADA
DÉCIMAS A MEDIA LUZ
Oswaldo Guayasamín: para cuando vuelvas, aquí también tendrás una lámpara encendida.
Por: Mérida Canto Alba
Despereza la penumbra
mi onírico despertar
y, a fin de no tropezar,
la pupila se acostumbra
a la lámpara, que alumbra
tenuemente. Y al chasquido
suave del aire, fluído,
la luz en su paso breve
ondula cuando se mueve
su tachonado vestido.

Antes de llegar la aurora
vi sus ojos, sus oídos,
imágenes y sonidos,
lágrimas con las que llora.
Y cuando llega la hora
animista del Museo,
movida por el deseo
escapa para la Plaza
a media luz, por si pasa,
sobre los techos, Morfeo.
LÁMPARA DE DILUVIOS
Por: Irina Ojeda Becerra

Cristal que estalla, cristal.
Del techo fluye una lluvia:
manto, cabellera rubia.
Hondo sonido, fatal.

¿O será visión, erial
donde disolver mi lloro?

Se elevan flamas e imploro
por los pájaros que ahogué.

Flotan vidrios y el por qué
es el estruendo de un coro.

PARTO DE ARAÑAS
Por: Mariana Enriqueta Pérez
Pérez
Una lámpara Art Decó
cuelga su luz en palillos
y tintinean los brillos
que el tiempo no desflecó.
Luna de miel que alumbró
como si un parto de arañas
dibujara musarañas
en el tejido nocturno
y un arambel de Saturno
cayera de sus pestañas.
CARACTERÍSTICAS DE LA PIEZA
DENOMINACIÓN: Lámpara de techo, conocida como «Lámpara de espagueti»
ESTILO: Art Decó
ÉPOCA: Principios del siglo XX
MATERIALES: Cristal y metal
DIMENSIONES: 120 x 60 cm
PROCEDENCIA: Regalo de bodas del Dr. José Ángel Muñoz a su esposa Mercedes Font. Canjeada a Jorge Muñoz Fontanill, de Trinidad, en 1984.

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La diferencia entre la iluminación Art Nouveau y la Art Deco difícilmente podría ser más pronunciada. Durante los años veinte desaparecieron las delicias espectrales de las lámparas Art Nouveau: los azules celeste, verdes musgo, magenta y lavanda. En su lugar apareció el acromatismo: los nuevos modelos de cristal y metal conseguían su efecto con elementos distintos del color. El diseñador orquestaba los efectos de luz grabado al ácido, esmaltando, puliendo o esmerilando el cristal: prensándolo o grabándolo podía conseguir efectos escultóricos, y combinando ambos procesos lograba toda clase de matices. En lugar del espectro había lechosidad y limpidez. A comienzos de los años veinte, las monturas de metal comenzaron a sustituir la aleación favorita del cambio de siglo: el bronce patinado. El metal —cromo niquelado, aluminio, acero o bronce plateado— respondía de manera mucho más efectiva a las aspiraciones de la nueva era industrial. Se discutió mucho cuál era el papel de la iluminación en los interiores, y se habló de lo méritos de la iluminación indirecta y de la oposición entre función y ornamentación. Aunque la función era cada vez más importante, la lámpara de los años veinte sobrevivió como objeto de arte. Sus diseñadores tuvieron amplias oportunidades para exponer sus creaciones: en 1924, la Unión Sindical de la Electricidad preparó en París un Gran concurso de la Luz: al año siguiente se celebró la Exposición Universal, una nueva oportunidad para exponer. Jean Perzel fue el más importante exponente de la iluminación en los años veinte. Diseñó exclusivamente dispositivos de iluminación, con dos objetivos primordiales: primero, asegurar que la luz que caía sobre las superficies difusoras lo hiciera de manera uniforme y, en segundo lugar, conseguir el máximo aprovechamiento de la fuente luminosa. A fin de conseguir lo primero, Perzel ideó una lámina de vidrio esmerilada en el exterior con la que conseguía un efecto decorativo. En los últimos años, utilizó esmaltes ligeramente teñidos para jugar con los esquemas del color de ciertos conjuntos.

Tomado de: «Lámparas», http://gestioninformacion.
idec.upf.edu/~i76360/lamparas.html

 

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©2008 Mariana Pérez y Museo de Artes Decorativas. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Contactos Museo: Tel. (53) (42) 20 5368 Anterior ........ Siguiente