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Catálogo rimado
Año 5 - Nº 59, 13 de julio de 2012

DÉCIMA ESCRITA

SUTRA PARA EL ILUMINADO

Por: Mariana Enriqueta Pérez Pérez

«Y así debería mirar el mundo temporal del ego: Como una estrella que cae, o Venus eclipsada por el alba. Un burbuja en una corriente, un sueño. La llama de una vela, que chisporrotea y se va.»
BUDA. «El sutra del diamante»

Verdad no-verdad, que en fuego
a la Buddharuppa * sella
luces de jade. Su estrella
cae fugaz por el ego.
Con sutras libera al ciego,
a ver ocasos le ayuda
y a transitar por la ruda
senda que hilvanó su karma.
En los caminos y el Dharma
está la imagen de Buda.

«No hay Verdad» —oye la voces
del árbol, sueña y medita
Buda—. La senda concita
a su renuncia de goces,
al Nirvana, sin feroces
ataduras. No hay distancia
que mitigue la abundancia
del loto, si lo correcto
tiende un camino perfecto
que supera a la ignorancia.

Pasos de la corrección
—para evitar sufrimiento—
andan por conocimiento,
por discurso y por acción;
actitud, concentración,
vida y estado mental;
esfuerzo puro y crucial
sobre el óctuple sendero
curativo y duradero
donde el hombre vence al mal.

Contentos rostros de Budas
(hombres sin dios), al Oriente
dirijo un mantra vehemente
contra el dolor y las dudas.
A ustedes, que bajo crudas
entregas y lejanía,
llenan la senda vacía
con dolores aliviados;
a ustedes, Iluminados,
pido la Sabiduría.

*Buddharuppa: Imagen escultórica de Buda. No se utilizaba en el budismo arcaico, pero se fue introduciendo poco a poco. Cada cultura budista (china, tibetana, srilanquesa, japonesa) tiene su propia estética.

ESTATUILLA DE JADE

Por: Elio Frank Brito Cancio

Es un Buda la estatuilla
tallada en piedra especial,
el jade fue lo esencial
en tan fina maravilla.
No fue una labor sencilla
lograr de lo amorfo el arte,
tampoco puedes negarte
paciencia y dedicación,
y en esa contemplación
siempre podrás recrearte.

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DÉCIMA IMPROVISADA

Por: José M. Silverio León

¡Oh!, Buda, místico Buda
eternamente sentado
con tu don armonizado
nos excluyes de la duda.
La imagen semidesnuda
de tu asiática expresión,
desde el fondo de un rincón
simbólico de la casa,
sabe todo lo que pasa
por dentro del corazón.

DÉCIMA ESCRITA

BUDA

Por: Santiago Pérez Alfonso

Su fornida humanidad
en un místico reposo
—meditando silencioso—
logra encontrar la verdad.
Parsimonia y voluntad
son poderes potenciales.
No conviven desiguales
en un reino sin infierno
donde todo, por eterno,
desconoce a los mortales.

En permanente rellano
y pose contemplativa
solo tiene alternativa
de vida, lo más humano.
El designio soberano
de los poderes ignotos,
entre sus sueños remotos
de fantásticos alcances,
hace mutis de los trances
degustando dulces lotos.

CARACTERÍSTICAS DE LA PIEZA

DENOMINACIÓN: Figura de Buda
ESCUELA: China
TECNICA: Tallado
ALTO / DIAMETRO: 19 cm
ANCHO: 16 cm
PROFUNDIDAD: 10 cm
MATERIAL: Jade

Buda (c. 563-c. 486 a.C.), fundador del budismo. Nació en las proximidades de Kapilavastu (actualmente en Nepal, cerca de la frontera con la India). El nombre de Gautama Buda, por el que se conoce al Buda histórico, es una combinación del nombre de su familia, Gautama, y el epíteto Buda, que significa «El Iluminado». Las fechas de su nacimiento y muerte son dudosas. Las diversas fuentes budistas están de acuerdo en que vivió 80 años, pero no sobre las fechas concretas.

Según la tradición, Buda empezó a buscar la iluminación a los 29 años, cuando vio por primera vez un anciano, un hombre enfermo y un cadáver, descubriendo de pronto que el sufrimiento es el destino de toda la humanidad. Después se encontró con un pacífico y sereno monje mendicante, y a partir de entonces decidió adoptar su forma de vida, por lo que abandonó a su familia, la riqueza y el poder para iniciar la búsqueda de la verdad. Esta decisión, Gran Renuncia, es celebrada por los budistas como un momento crucial en la historia.

A los 35 años de edad dio un gran paso hacia la Iluminación. Una noche se sentó bajo una higuera de agua en Bod Gaya decidido a no levantarse hasta haber alcanzado el nirvana. Primero fue asaltado por los ejércitos demoniacos de Mara, señor de la ilusión, que intentaron sustraerle de su meditación. Mara se retiró vencido, incapaz de romper su concentración, y Buda siguió meditando. Durante la noche alcanzó niveles de conciencia cada vez más altos, llegando a conocer sus vidas anteriores y al “ojo divino” capaz de seguir la reencarnación de todos los seres. Captó las Cuatro Nobles Verdades: la vida es sufrimiento; la causa de este sufrimiento proviene de que el hombre desconoce la naturaleza de la realidad y se apega a los bienes materiales; el sufrimiento puede tener fin si el hombre logra superar su ignorancia y renuncia a las ataduras mundanas; el camino para lograr esta superación es la Óctuple Senda (o Camino de las Ocho Etapas), que se resume en principios tales como moralidad, concentración y sabiduría. Fue éste el instante en el que Buda experimentó la Gran Iluminación que le reveló el camino de la salvación. Libre ya del ciclo de la reencarnación y dotado de una sensibilidad sobrehumana, pasó las siguientes semanas considerando varios aspectos de su realización.

Fuentes consultadas:
1. «El budismo», pp.133-144, en: Religiones del mundo, Editorial Océano, 2002. (Doc. Word)
2. «Buda». Microsoft® Student 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008.

Foto: Jesús Llorens León
Edición y diseño: Mariana E. Pérez Pérez
Investigación: Jesús Llorens León y Mariana E. Pérez Pérez

©2008 Mariana Pérez y Museo de Artes Decorativas. Santa Clara. Villa Clara. Cuba. Contactos Museo: Tel. (53) (42) 20 5368

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